miércoles, 5 de enero de 2011

Hijo

Cuando leas esto, tal vez tengas algunos muchos años más que hoy. Desde que supe de tu existencia en mi cuerpo, hasta el día de hoy, y hasta mis últimos días en la Tierra, habré de pensar tanto en vos, en mí, en tu papá, en nuestro mundo.
He de pensarme madre, y sentirte hijo. He de mirarte jugar, abrazarte fuerte, y dormir a tu lado. He re replantearme mi existencia en este universo, y de acompañar tu existencia de la forma mas tierna posible. He de ser más flexible, he de abrir las puertas al mundo, a la vida, a la naturaleza, a los olores.
Hijo, te cuento que con papá pensamos mucho en vos. Hablamos de vos, de nosotros, de nuestra vida. De un lugar en el mundo, de elecciones, de disfrutarnos…
Estamos a comienzos del año 2011, y vos tenes 21 meses, casi dos añitos. En este corto tiempo te confieso que he crecido mucho como persona, tu existencia ilumino mi mente, lleno de amor mi espíritu, preparo a mi cuerpo que te sirvió de cuna durante nueves meses, y te sirve de sostén hoy día. Ese cuerpo que se transforma a diario, el que necesita del alimento del amor de ustedes, el que ya no descansa…
Hijo, Simón- el que escucho a Dios- mil palabras no alcanzarían para agradecer tamaño amor, por eso te entrego colores, canciones, abrazos, teta, alimento. Se también que hay enojos, pero no tienen que ver con vos, tienen que ver con el mundo que esta afuera de casa, que a veces mamá no sabe o no puede no dejarlo pasar.
Nuestro mundo es perfecto porque lo creamos y recreamos nosotros mismos, con nuestros errores, nuestros aciertos, para mi esa es la perfección, y voy en busca de eso, siempre, dialéctica, paradoja.
Estoy tan agradecida a la tierra, a Dios, a nuestra constelación familiar, al amor de tu papá. Hijo, hoy quería compartir este sentimiento con vos, que en este momento estas con tu abu, mi mamá, y yo te pienso y te imagino riendo, entonces yo río con vos. Eso es para mi hoy, vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

dejo su huella